Resumen:
El Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB) reconoce la importancia fundamental de preservar no
solo la biodiversidad, sino también los conocimientos tradicionales que la sustentan. Ecuador, como
uno de los países más megadiversos del planeta, juega un papel crucial en esta misión. Con más de
17.000 especies vasculares, el país alberga una flora que representa aproximadamente el 10% de la
biodiversidad vegetal mundial. Esta riqueza natural ha sido custodiada, por generaciones, por pueblos
y nacionalidades indígenas que, a través de su conocimiento ancestral, han desarrollado sistemas de
uso sostenible y efectivo de los recursos naturales.
El conocimiento tradicional relacionado con el uso medicinal de las plantas no es solo un recurso cultural valioso, sino una herramienta esencial para la supervivencia de la humanidad en un mundo donde las enfermedades infecciosas y crónicas representan un desafío creciente. La preservación de este conocimiento es un imperativo que debe ser reconocido y promovido, no sólo en beneficio de las comunidades locales, sino como un patrimonio global que puede contribuir significativamente al bienestar de la humanidad.
En este sentido, el registro de plantas, asociadas a conocimientos tradicionales en Ecuador, es una iniciativa de vital importancia. Este esfuerzo no solo documenta y valida el saber ancestral, sino que también protege los derechos de las comunidades indígenas sobre su patrimonio biocultural, en consonancia con
los principios del CDB. En un mundo donde la biodiversidad y los conocimientos tradicionales están
en riesgo debido a la modernización, la pérdida de biodiversidad y la homogeneización cultural, este tipo
de registros adquiere una relevancia estratégica. Con base en lo mencionado anteriormente, la Casa de Ingaru y la Universidad Regional Amazónica Ikiam han tomado la iniciativa de preservar y difundir el conocimiento medicinal ancestral de las comunidades Kichwas de Alto Napo, específicamente de la comunidad Kichwa de Atacapi, a través de este insumo bibliográfico. Este esfuerzo es un ejemplo de cómo la colaboración entre actores locales e instituciones académicas puede contribuir a la implementación efectiva del CDB, fortaleciendo las capacidades nacionales para el uso sostenible de la biodiversidad y la protección de los conocimientos tradicionales. Además, es un testimonio del valor incalculable del conocimiento radicional de las comunidades Kichwas y de su contribución potencial a la ciencia y la medicina moderna. Finalmente, el contenido de este documento es un llamado a la acción para que se fortalezcan las redes de colaboración internacional y las alianzas público-privadas, promoviendo un enfoque integral para la protección de la biodiversidad y los conocimientos tradicionales.